![]() |
Tienen ante ustedes el “Informe Gaindegia 2009”: un buen informe sobre lo acontecido en sus aspectos más significativos, en la economía y en la sociedad de Euskal Herria a lo largo del 2009. No es frecuente, mejor dicho, prácticamente es imposible encontrar trabajos de este tenor o siquiera informaciones puntuales en las que Euskal Herria, en su conjunto, constituya el campo de análisis, estudio y observación. Es la cruda y, para algunos, triste realidad informativa y editorial. De ahí que, al menos en mi opinión, esta es la primera virtud del estudio que tengo la suerte de prologar. |
|
Un trabajo en el que superando divisiones político-administrativas se ofrece una fotografía anual de aspectos sobre cómo somos y estamos los vascos. Igual no nos gusta lo que vemos. Otros –también vascos—ni nos quieren ver así, en conjunto, pero sin embargo ahí estamos. Y esto es lo que nos ha pasado en el 2009. | |
Economista |
|
II
El encargo de la elaboración del prólogo, por mi parte, tiene su origen en un escrito enviado a mi atención por Xabier Isasi Balanzategi, presidente de Gaindegia. En él, textualmente, se me comunica: “El trabajo a realizar consistiría en escribir el PRÓLOGO de la publicación. Se trata de un ejercicio de comentario personal enfocando y comentando las cuestiones que a uno le han llamado la atención en la actualidad económica y/o social durante el 2009”.
Como normalmente soy una persona obediente voy a intentar cumplir el encargo ajustándome al contenido metodológico del mismo (comentar las cuestiones que a uno le han llamado la atención en 2009) con una única extralimitación: pretendo hablar del 2010 y de lo que puede venir.
Vayamos con ello.
III
2009 en materia económica y social ha sido el año del derrumbe. No ha habido parámetro o variable económica y/o social que haya tenido un comportamiento positivo. En ese “paisaje negro” los siguientes hechos me han “impactado”.
A)
La coordinación y concertación con la que los Bancos Centrales de las principales áreas y zonas económicas han actuado para intentar transformar, lo que tenía todas las pintas de ser una gran depresión, convirtiéndola en una grave recesión económica. Indicativo de lo cerca que se estuvo de un debacle económico y/o social de consecuencias y desarrollos imprevisibles para el conjunto de la Humanidad.
B)
Desde un punto de vista técnico y respecto de la actuación de los Bancos Centrales (Reserva Federal, Banco Central Europeo, etc.), me ha llamado poderosamente la atención “la decisión” y la “ejecutividad máxima” de las medidas implementadas. Literalmente esta ha sido (y todavía lo es) una crisis que se está resolviendo “inventando e inundando de dinero” el sistema financiero mundial. Incrementando la base monetaria del sistema en proporciones inimaginables. Textualmente, dicho por el presidente de la Reserva Federal Norteamericana, Mr. Bernanke, “tirando dinero desde un helicóptero si es necesario”.
C)
Ingenuo de mí. Yo creía que en lo que respecta a la gestión y los gestores (políticos) de las cuentas públicas lo tenía visto todo. No ha sido así. Una vez más se demuestra que la capacidad de autoengaño y/o cinismo, en la vida pública, es infinita. Puesto que no se puede calificar de otra manera la actitud del Gobierno español respecto al “manejo” de la crisis: o cínicos o incompetentes. En primer lugar y respecto de la situación de crisis, por empezar negándola de modo reiterado para, posteriormente, reconocerla tarde y mal. Mediando –por el camino– la aplicación de una serie de medidas insuficientes, ineficaces y mal concebidas.
Cuando, en rigor, la crisis de la economía española estaba diagnosticada con suficiente antelación. La crisis era (y es), claramente, una crisis producida por un crecimiento excesivo en una dirección equivocada (exceso del sector inmobiliario) y con pautas de desarrollo inadecuadas. Pautas caracterizadas por un ritmo de crecimiento del consumo y la inversión superior a la creación de riqueza interna, basado el crecimiento, en consecuencia, en el endeudamiento externo debido a la insuficiencia del ahorro interno, etc., etc. Cuando se “cierra el grifo”, endeudamiento externo debido a la crisis del sistema financiero internacional, todo se vino abajo.
D)
Para mí, 2009 también ha sido el año de la ruptura definitiva entre la economía financiera y productiva. Si algo ha quedado claro, para los poderes públicos, en la mayoría de los países desarrollados es que la primera (la economía financiera) importa más que la segunda (la economía productiva). Gran parte de las actuaciones realizadas desde el inicio de la crisis han ido encaminadas a salvar el sistema financiero.
Las ayudas han consistido en inyecciones masivas de liquidez, tipos de interés cercanos a cero y generosas ayudas al sistema bancario para que puedan recomponer sus balances y restaurar sus deterioradas cuentas de explotación.
Pero todo ello se ha realizado con recursos públicos, apartados por el sector privado y generados por la economía real y transformadora (vía ahorro e impuestos), sin que sus agentes (los empresarios) hayan recibido su contraprestación correspondiente en forma de circulación del crédito para poder desarrollar proyectos y mantener o crear empleo.
IV
¿Qué se puede esperar del 2010? Desde luego, una de las mejores cosas que pueden pasar es que en términos de ritmos de crecimiento, como mínimo, la economía se “estanque”, pero no decrezca. Todo ello porque en 2010 muy poco se puede esperar en términos de “tirón, de los diferentes componentes que integran el Producto Interior Bruto (variable expresiva del crecimiento de un espacio económico).
2010 será también el año de las ineludibles reformas estructurales en la economía. El mercado laboral, el sistema de pensiones, el conjunto del modelo Seguridad Social serán objeto de reformas de calado, de mayor o menor entidad en función de las necesidades de situación y coyunturas políticas.
2010 será también un año en el que se pueda producir lo que se puede calificar como “acontecimientos derivados de las consecuencias xenófobas de la crisis”. Aquí estimo que puede ser conveniente aplicar la sensatez, no tener miedo a aplicar, equilibradamente, la exigencia de derechos y obligaciones, y aprender de las experiencias de nuestros vecinos.
2010 me gustaría que fuera un año en el que desde los poderes públicos se acabara o perdiera el temor reverencial al sistema financiero (Bancos y Cajas). Siendo conscientes de que, para ellos, su supervivencia es lo primero y que, en consecuencia, entre sus prioridades no se encuentra la supervivencia del tejido empresarial.
Se debieran arbitrar medidas, para que cuando el sistema financiero reciba ayudas públicas, éstas, en su cuota parte, lleguen también de forma garantizada a la economía real y productiva.
Porque en el tejido empresarial vasco, hoy, hay muchos proyectos esperando una financiación normal, demandando un tratamiento “normalizado” o, si se quiere, con tanto privilegio como el que disfruta el conjunto del sistema financiero.
Más concretamente, en 2010 la evolución de la economía vasca tendrá un comportamiento un poco mejor que en los entornos próximos de comparación. Aumentará menos el paro, caerá menos el empleo y se crecerá un poco más. Para conseguir todo ello dependeremos del grado e intensidad de recuperación de las economías francesa y alemana y de la fuerza y competitividad con que los productos vascos penetren en esos mercados. Si es así, se conseguirá adelantar la recuperación.
2010 debiera ser, me gustaría que fuera, el año de lo que ustedes se imaginan y todos los vascos deseamos…
|
|





