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Presidenta del Comité Ejecutivo de la Fundación Ikerbasque |
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Sobre la situación actual en Euskal Herria,
Mari Karmen Gallastegui opina que la investigación
es imprescindible y más en época
de crisis.
La investigación básica me parece fundamental.
Pero en Euskal Herria es imprescindible
y, más en época de crisis económica,
hacer un esfuerzo por poner en valor el
conocimiento, tal como se dice en terminología
moderna. Que conste que para mí el conocimiento
es ya valioso en sí mismo, pero si
además se puede aplicar para resolver, en corto
plazo problemas concretos en áreas de interés
tan diferentes como la computación, la
biomedicina, la economía o la química, el medio
ambiente… qué duda cabe que el rendimiento
social es mucho mayor. Las oportunidades
que tenemos en este campo son muy amplias
gracias a dos factores: la gran apuesta por
los centros tecnológicos y la apuesta cada vez más fuerte por el
sistema universitario vasco.
Respecto a las fortalezas y debilidades en este área, la Sra. Gallastegui
afirma que tenemos mucho potencial en las ciencias
experimentales, pero que tenemos descuidada el área de las
Humanidades y las Ciencias Sociales.
Sin duda en Euskal Herria somos más potentes en el área de
las ciencias experimentales. Sin embargo estamos haciendo un esfuerzo
para que las Humanidades y las Ciencias Sociales se beneficien
también de las ventajas que supone tener investigadores
Ikerbasque integrados en sus centros y grupos de investigación.
Disponer de CICs como el Biogune, el Nanogune
o los Centros mixtos del CSIC/UPV-EHU constituye
elementos de atracción muy potentes. Estos centros
no existen en las áreas de las Ciencias Sociales
y las Humanidades, y eso se nota. Es algo que requiere
de una actuación al respecto. La excelencia
llama a la excelencia, y además si hay medios,
equipos, instalaciones, la llamada es más fuerte.
(…) A corto plazo el reto sería conseguir atraer
a 100 investigadores excelentes que decidan dejar
sus puestos de trabajo en sus lugares de origen,
y apostar por vivir y trabajar en Euskal Herria. La
tarea no es sencilla pero es factible. Hay que conseguir
conjugar las ofertas que provienen de fuera
con las demandas que nos manifiestan los grupos
y centros de investigación del País. Queremos,
además, seguir creando BERCs (Centros de
investigación de excelencia) conectados con el
sistema universitario vasco y que se ocupen de áreas de investigación
potentes y de utilidad para el sector empresarial, cultural,
del conocimiento.
Ikerbasque puede ser uno de los motores en investigación en
Euskal Herria pero algunos investigadores vascos son escépticos
ante la Fundación.
Creo que la mayoría lo ha recibido con alegría, otros con expectación.
Bastantes piensan, y no les falta razón, que Ikerbasque
además de atraer investigadores tiene que ser capaz de cuidar
a los investigadores locales y de retener a los excelentes para
que no se vayan a otros centros o a otros países. Ikerbasque es
consciente de toda esta problemática. (…) Ikerbasque atiende a todos los investigadores
que han sido seleccionados
por los Comités
de Evaluación independientemente
de su
procedencia. Esto no
obsta para que nos haga
verdadera ilusión que
sean vascos (de los siete
herrialdes), los que
solicitan ser investigadores
Ikerbasque, pasen
las evaluaciones y lleguemos
a acuerdos con
ellos. Conseguir que retornen
a Euskal Herria
investigadores vascos y
vascas que han aprendido a investigar en otros centros y Universidades
del mundo es un gran reto, y cuando lo conseguimos
lo vivimos como un gran logro.
Reflexionando sobre el año y medio de la creación de Ikerbasque:
Hemos cumplido con los objetivos ya que hemos sido capaces
de atraer a 75 investigadores, la mayoría con carácter
permanente. Hemos sido capaces de crear tres BERCs que estamos
seguros van a transformar la investigación en las áreas
que hemos seleccionado: la del Cambio Climático (BC3),
la de la Matemática Aplicada (BCAM) y el de BCBL (Brain, Cognition
and Language). A lo largo del 2009 seguiremos con la
misma política: atracción de investigadores y creación de
BERCs o Unidades de excelencia Ikerbasque y cualquier Universidad
del país.
No obstante, la formación de un investigador alberga dos cuestiones:
tiempo y movilidad.
Conseguir formar un investigador lleva mucho tiempo a pesar
de que los programas oficiales pretendan crear doctorados
en un plazo de 3 ó 4 años. Ser investigador es muy difícil y aprender
a serlo cuesta mucho tiempo y esfuerzo. Hay investigadores
jóvenes que son fantásticos, pero tenemos a otros que no quieren
salir del país, y eso, en un mundo global como el que vivimos,
es bastante incompatible con llegar a ser un investigador
de primera fila o un investigador excelente. La movilidad es consustancial
a la profesión de investigador. Hay que animar a que
los jóvenes salgan al exterior y luego conseguir ofrecerles contratos,
un buen ambiente y un contexto lo suficientemente
atractivo como para que deseen volver.
Pero, Mari Karmen Gallastegui tiene muy claro cual es el camino
a seguir en el futuro.
Desde luego, cumplir con los objetivos de la Agenda de Lisboa
y superar en lo que cabe las expectativas. Comprendo que
ahora con la crisis, el desempleo, el miedo y la incertidumbre
no sea fácil entender que merezca la pena invertir en algo tan
abstracto para muchos como la investigación y el conocimiento.
Sin embargo es una oportunidad de oro para poder aprovechar
después la fase de recuperación, para que la expansión de
la actividad económica nos coja preparados. Nuestra inversión
en I+D+I no debería ser inferior a la máxima de los países de nuestro
entorno. Ese es el camino que nos permitirá prosperar.
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